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El colibrí, por ejemplo, es capaz de memorizar todas
las flores que ha libado en un día, saber cuánto
tardarán en reponer el néctar y, al mismo tiempo,
mantener su territorio libre de intrusos o cortejar a la hembra
con emocionadas piruetas. El perro no se queda atrás.
Quienes tenemos uno en casa, ya sea como animal
de compañía, de trabajo o compañero de
caza, no dejamos de sorprendernos con las capacidades que
a diario ponen de manifiesto.
Son
capaces de oir sonidos que para nosotros son inaudibles y,
al mismo tiempo, separarlos de otros para analizar todas y
cada una de sus propiedades. Un perro puede localizar el ruido
del motor del coche de su dueño entre 50 vehículos
en marcha. Puede diferenciar el olor y el sabor de las cosas
con una sensibilidad que ni la mejor máquina electrónica
humana podría. Pero, sobre todo, tiene una capacidad
de ser fiel como ningún otro ser vivo. Por su dueño
mata, por su dueño muere. Como dijo el escritor cartagenero
Arturo Pérez Reverte, "nadie que no haya sentido
la mirada fija de un perro puede imaginar hasta dónde
llega el sentido de las palabras lealtad,cariño y fidelidad".
Esta página es un pequeño homenaje al perro.
Jamás podrá el hombre agradecer suficientemente
los servicios que el perro nos presta. Y no nos referimos
sólo al trabajo de los perros de rescate, salvamento
o policías. Algo tan simple como la paz y el sosiego
que su compañía nos aporta carece de precio. |